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Los más frecuentes son los tumores metastásicos, es
decir cuyo origen está fuera del hígado. Se trata, en
general, de tumores del área digestiva o abdominal cuyo drenaje
venoso se realiza a través del hígado, es decir, cuando
las células del tumor primario pasan a la circulación
sanguínea venosa el primer filtro que encuentran es el hígado,
en este órgano pueden anidar y desarrollarse dando lugar a
las llamadas metástasis hepáticas.
Por tanto, siempre que se diagnostica un tumor hepático maligno
debe buscarse un tumor primario, en primer lugar en el área
digestiva, realizando un estudio endoscópico del colon, si
es negativo y no existe tumor en el colon se realizará una
endoscopia gástrica. El otro estudio obligatorio es un escáner
o TAC abdominal para estudiar la extensión por el abdomen y
el hígado y al mismo tiempo un TAC torácico para descartar
metástasis en los pulmones o un origen pulmonar de las metástasis
hepáticas.
Estudio básico de un paciente con un tumor hepático
maligno:
1.- Analítica general y hepática: GOT, GPT, FA, GGT,
Bil T y D. T.protrombina, Prot.T. albúmina, colesterol, glicemia,
urea, creatinina. Hemograma completo.
2.- Marcadores tumorales: CEA, CA 19.9, Alfafetoproteina
3.- Serología de hepatitis B (HBsAg, anticore VHB,) y hepatitis
C ( antiVHC)
4.- Ecografía abdominal
5.- TAC helicoidal abdominal y torácico
6.- Colonoscopia
7.- Gastroscopia
Pruebas opcionales indicadas por especialista:
- Punción aspirativa PAAF o biopsia del tumor
- RMN. ColangioRMN
- Hemodinamia hepática: Gradiente VSH libre-enclavado.(Pacientes
con hepatopatía crónica)
- Colangiografía transparietohepática (pacientes con
obstrucción biliar) con drenaje biliar externo-interno
Una vez completado el estudio se llega al diagnóstico de tumor
maligno primario o tumor secundario o metastásico.
TUMORES HEPÁTICOS MALIGNOS PRIMARIOS
HEPATOCARCINOMA
El más frecuente es el Hepatocarcinoma que se origina en las
células hepáticas o hepatocitos. Este tumor aparece
en el 90% de los casos en pacientes que tienen el hígado enfermo,
es decir, padecen de una cirrosis hepática o más raramente
de una hepatitis crónica. Las causas más frecuentes
de esta enfermedad crónica del hígado es la infección
por el virus de la hepatitis C, el alcoholismo y la infección
por el virus de la hepatitis B. Por tanto, es obligatorio que los
pacientes diagnosticados de cirrosis o de hepatitis crónica
se les practique cada 6 meses una ecografía abdominal y una
analítica hepática con el marcador tumoral específico
(Alfafetoproteina) que solo se altera en un 40% de los casos. El objetivo
de este chequeo o screening hepático regular es diagnosticar
el hepatocarcinoma en fase precoz, es decir, tratable.
La cirugía es el tratamiento de elección del hepatocarcinoma
ya que es el único tratamiento que permite extirpar totalmente
el tumor con un margen de seguridad y realizar un estudio anatomopatológico
completo del mismo. Sin embargo, la resección hepática
del tumor tiene dos problemas; el primero es que la mayoría
de pacientes presentan una cirrosis hepática avanzada y no
puede extirparse mucha cantidad de hígado ya que presentarían
una descompensación o insuficiencia hepática y el segundo
problema es que la extirpación del tumor no cura la enfermedad
hepática de base, que es la causa de la aparición de
los tumores, y, por tanto, pueden aparecer otros tumores en otras
partes del hígado después de la operación.
El trasplante hepático, es decir, la extirpación de
todo el hígado enfermo con sus tumores y la substitución
del mismo por otro hígado sano de un donante es la mejor opción
en los hepatocarcinomas que aparecen en cirrosis avanzadas ya que
cura la cirrosis y el tumor y por tanto no existe riesgo de insuficiencia
hepática o de aparición de nuevos tumores. Sin embargo,
el trasplante hepático no puede indicarse en todos los casos
por la falta de donantes y tenemos que ser selectivos e indicarlo
en aquellos pacientes que más se pueden beneficiar del procedimiento.
Otros tratamientos son las llamadas técnicas ablativas mediante
inyección de alcohol o de calor (radiofrecuencia) que se pueden
aplicar sin una operación y que pueden ser efectivas en los
tumores pequeños de menos de 3 cm que no sean tributarios de
cirugía. Otro tratamiento es la Quimioembolización que
consiste en inyectar quimioterápicos a través de la
arteria hepática y después embolizar o obstruir la arteria
nutricia del tumor para producir la necrosis o muerte del mismo.
Tratamientos del Hepatocarcinoma: indicaciones
1) Trasplante Hepático:
a) tumor único de tamaño inferior a 5 cm o múltiple
hasta 3 nódulos, el mayor de los cuales sea inferior a 3 cm,
sin invasión vascular ni extrahepática.
b) Edad inferior a 70 años y sin enfermedades asociadas graves.
c) Cirrosis descompensada: Child B, C y cirrosis compensada Child
A con hipertensión portal (presencia de varices, gradiente
> 12, plaquetopenia)
2) Resección Hepática (Hepatectomía)
a) Tumor único de cualquier tamaño
b) No hay límite de edad. Ausencia de contraindicaciones a
una cirugía mayor.
c) Hígado normal, hepatitis crónica o cirrosis muy compensada
sin hipertensión portal (No varices, gradiente < 12 mmHg)
3) Quimioembolización transarterial
a) No trombosis portal ni Child C.
b) Se puede indicar como tratamiento neoadyuvante antes del trasplante
o de la resección
4) Técnicas ablativas percutáneas: alcoholización,
radiofrecuencia
a) tumores menores de 3 cm (alcohol) hasta 5 cm (radiofrecuencia)
b) tumores no situados en la superficie ni cerca del hilio (vías
biliares, vasos)
c) contraindicación a la cirugía o el trasplante
d) tratamiento previo al trasplante para evitar progresión
en lista de espera
COLANGIOCARCINOMA
El colangiocarcinoma intrahepático representa el 10% de los
tumores malignos hepáticos primarios, se origina en el epitelio
biliar. Aparece en hígado sano o en enfermedades crónicas
de las vías biliares intrahepáticas como el síndrome
de Caroli, colangitis esclerosante primaria etc. Son tumores que normalmente
se diagnostican en fases muy avanzadas cuando presentan sintomatología
o aparecen en estudios de imagen realizados por otro motivo.
El único tratamiento potencialmente curativo es la CIRUGÍA.
La extirpación radical de estos tumores agresivos, infiltrantes
y muchas veces de localización central exige realizar grandes
resecciones hepáticas asociada a veces a resección de
la vía biliar extrahepática y reconstrucción
mediante hepaticoyeyunostomía.
El pronóstico dependerá de la presencia de invasión
ganglionar hiliar o vascular. La supervivencia de los casos resecados
en que no existía invasión vascular o ganglionar supera
el 60% a los 5 años.
Con los nuevos agentes quimioterápicos se puede plantear un
tratamiento adyuvante después de la exéresis radical
o tratamiento paliativo en los casos irresecables.
TUMORES HEPÁTICOS SECUNDARIOS O METASTASICOS
Son los tumores malignos más frecuentes del hígado.
Las metástasis hepáticas de origen en tumores de colon
y recto son una de las mas frecuentes y tratables.
LA CIRUGÍA es el único tratamiento potencialmente curativo.
La intervención consiste en la extirpación radical de
todas las metástasis lo que obliga a veces a realizar grandes
resecciones o combinar varias técnicas como cirugía
y radiofrecuencia. |
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